Fundación Limpia Panamá – Concienciando en el manejo de la adecuada disposición de la basura

Black Friday

La Ruta Oculta de la Ropa Usada

En el mundo actual, los pantalones que usamos pasan menos tiempo en nuestros armarios que en los vertederos de países del Sur Global, como África, donde terminan muchas de las prendas desechadas en los contenedores de ropa usada. Aunque estos contenedores prometen una “segunda vida”, la realidad es que gran parte de esta ropa recorre miles de kilómetros, dejando una alta huella de carbono, para acabar como basura en países con sistemas colapsados y sin la infraestructura necesaria para gestionar estos desechos.

Cada vez que compramos ropa durante el Black Friday, las ofertas parecen irresistibles, pero pocas veces reflexionamos sobre el verdadero costo de estas adquisiciones. Greenpeace ha revelado en una investigación reciente cómo la ropa desechada, lejos de ser reutilizada, recorre miles de kilómetros antes de terminar en vertederos del Sur Global, agravando la crisis climática y social. Este artículo explora el impacto de estos patrones de consumo incentivados por eventos como el Black Friday y cómo contribuyen a un modelo insostenible.

El problema de los residuos textiles

En 2020, la Unión Europea generó 6,95 millones de toneladas de residuos textiles, lo que equivale a 16 kg por persona. Sin embargo, solo el 4,4% se recicló o reutilizó. En España, esta cifra es aún más alarmante: se generan más de 20 kg por persona al año, pero únicamente 0,8 kg se recuperan a través de contenedores de ropa usada. El resto se exporta a países de África y Asia, donde, según Greenpeace, hasta el 40% de las prendas no puede reutilizarse debido a su baja calidad.

Este incremento de los residuos textiles coincide con un cambio en la composición de las prendas, que ahora incluyen más materiales sintéticos como poliéster y nilón, los cuales son más contaminantes y difíciles de reciclar. Además, se han detectado sustancias peligrosas como cadmio y mercurio en algunas prendas.

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Rastros de contaminación global

Greenpeace rastreó 23 prendas depositadas en contenedores de tiendas como Mango y Zara en España. Estas prendas recorrieron un promedio de 9.000 kilómetros cada una, alcanzando destinos en 11 países, principalmente en Asia y África. Un pantalón, por ejemplo, viajó 22.000 kilómetros en 215 días, desde Madrid hasta Abiyán, en Costa de Marfil. Este extenso recorrido resalta la insostenibilidad del sistema.

El informe también señala que el 46% de los textiles desechados en Europa termina en África, donde la mayoría de la ropa usada es vendida a precios bajos. Sin embargo, el 40% de estas prendas no encuentra comprador y acaba quemada o en vertederos. En Kenia, por ejemplo, la gestión inadecuada de estos residuos afecta negativamente al medio ambiente y la salud de las personas.

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Un modelo neocolonialista


El problema no termina en la gestión de residuos. La producción textil en países como Bangladés genera el 20% del PIB y el 80% de las exportaciones del país. Sin embargo, los salarios de los trabajadores no son suficientes para cubrir necesidades básicas como la alimentación. Este desequilibrio evidencia un modelo neocolonialista donde los beneficios se concentran en las marcas globales, mientras que los costos sociales y ambientales recaen en las comunidades más vulnerables.

El papel de la nueva legislación


A partir de 2025, en España será obligatorio instalar contenedores para recoger residuos textiles de forma separada y las tiendas deberán destinar sus excedentes a canales de reutilización. Aunque esto podría aumentar la recogida selectiva, Greenpeace advierte que también podría generar más exportaciones de residuos, perpetuando el problema en otros países.

La organización subraya que la legislación actual aborda solo el final de la cadena de consumo, ignorando el origen del problema: la sobreproducción de ropa. Para lograr un cambio real, Greenpeace aboga por medidas legislativas que obliguen a las empresas a asumir la responsabilidad total de sus residuos, desde su producción hasta su eliminación.

¿Qué estamos haciendo en Panamá?

¿Qué podemos hacer como consumidores?


Aunque el poder del consumidor es limitado, Greenpeace destaca la importancia de tomar decisiones informadas. Optar por un consumo más consciente y reducir la compra de ropa innecesaria, especialmente durante eventos como el Black Friday, puede ser un pequeño paso hacia un cambio mayor. Los bajos precios de estos eventos esconden costos ocultos: contaminación, explotación laboral y destrucción ambiental.

En última instancia, Greenpeace propone un cambio radical: volver a los niveles de producción de ropa de hace 25 años y centrarse en prendas de mayor calidad y durabilidad. Este cambio no solo reduciría la presión sobre el medio ambiente, sino que también fomentaría un modelo más justo y sostenible para todos.

Conclusión

La investigación de Greenpeace nos ofrece una mirada reveladora al verdadero impacto de la ropa desechada y el modelo de consumo rápido incentivado por el Black Friday. Más allá de las ofertas, está en juego el futuro de nuestro planeta y el bienestar de las comunidades más afectadas por este ciclo de sobreproducción y desecho.

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